Hoy Matías conoció «por video» a su hermanito. Después de 28 semanas supusimos que ya era momento de darle más realidad a la panza de mamá que no se inflaba por exceso de cannoli de ricota, sino que era el nido de su futuro compañero de aventuras y el principal competidor de amor de sus padres. Entonces, Mr Love preparó una fichita con los pictogramas y la leyeron juntos. Porque si bien ya habla y entiende lo que le explicas verbalmente, las fuentes gráficas siguen siendo la manera más directa, inequívoca y eficaz para fijar conceptos. Y así fue que muy sonriente le estrechó la mano al doctor, diciendo que era Matías y venía a ver a su «fratellino». Cuando escuchó el corazón, se le iluminaron los ojos y no se perdió detalle de cada explicación. No les escondo mis miedos y dudas, mis incertidumbres e inseguridades... pero sea lo que sea que nos depare el destino en esta nueva aventura de cuatro integrantes, en la familia Love nunca nos faltará lo que llevamos en el apellido.
Cuando a mediados de los ochenta, nos vino a visitar la prima australiana de mi nonna, recuerdo que se impresionó al abrir el refrigerador y encontrar ese 'desorden' en la heladera. Enseguida fue al supermercado y compró la película/film/nylon adherente para cubrir los alimentos y que no se mezclen los olores. Desde ese momento, este artículo que pasábamos de largo en los estantes y del que antes desconocíamos la existencia, pasó a ser nuestro mejor aliado. Cuando llegamos a Italia, además de los cambios evidentes de idioma y costumbres, me llamaron la atención algunas cosas. Por ejemplo: El bidet. El agua no sale de abajo, sino que sale de arriba. Algunos hasta tienen una canilla como el lavabo. La explicación es que esta distribución del agua es más higiénica que la que viene desde abajo, así no le caen los residuos encima... El secaplatos. Todas las cocinas tienen en la alacena que se encuentra sobre la pileta de lavar, dos puertitas y en el interior está el escurridor, así ...
Principe azzurro... Nunca creí en el príncipe azul, pero la vida se encargó de demostrarme que existe de verdad, cuando llegó Matias a mi vida, cuando lo tiñó de azul a los 18 meses y me confirmaron su autismo a los 27. Si releo este blog desde el principio, no puedo creer todo lo que hemos pasado: Lo lindo, lo feo, lo angustiante, lo esperanzador. Hoy estamos en la parte incrédula, feliz. El efecto sorpresa (para bien) no se termina y este lunes 3 de abril, alcanzó el clímax. El año pasado, Matias cursó primer grado. Mi miedo más grande era la aceptación de los nuevos compañeritos (y los padres), el bullying, que lo dejaran de lado. Entonces, aproveché el 2 de abril, para hablar en el colegio de autismo. Les regalé a los nenes un globo azul a cada uno, dimos unos bizcochitos que hizo mi amiga e hice una brochure para dar a los padres. Me ayudó la maestra integradora a crear un acto sencillo, fuimos al patio de la escuela, cantaron una canción y soltamos unos globos. Combatir la ignora...
Feliz aniversario para los dos!!!
ResponderBorrarSeguramente habrán pasado un día genial!!!
Besos
Todo tranquilo... Sólo torta de postre para festejar! Beso Betty!
BorrarDichosa de vos! Te felicitamos mientras pensamos QUE tienen en el marote los chicos que nos rodean, una manga de bobos.
ResponderBorrarDichosa de vos! Te felicitamos mientras pensamos QUE tienen en el marote los chicos que nos rodean, una manga de bobos.
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